Former des enseignants européens
Conclusiones y Perspectivas

Integración de la ciudadanía europea en la formación inicial del maestro

Francisco Villamandos de la Torre y Elena Gómez Parra, Córdoba

Francisco Villamandos de la Torre , Elena Gómez Parra

En una Europa implicada en su construcción como entidad consolidada en lo político, lo económico y lo social, el papel de la educación no puede considerarse de otra manera sino como “esencial”. En esta dirección, la política de la Unión Europea ha desarrollado diferentes líneas estratégicas y ha emitido directivas y normativas que se dirigen a una convergencia, a medio plazo, de las políticas de los estados miembros (véase Ivo Petru). En el ámbito universitario, toda la política de convergencia se articula en torno a la Declaración de Bolonia en cuyo seno, las universidades europeas están comenzando a dialogar en términos de colaboración en la docencia, y ya no sólo en la investigación.

En este contexto, las instituciones universitarias europeas encargadas de la formación inicial de los maestros se enfrentan a un reto que obviamente, en su caso, se multiplica por dos: No tendría sentido converger en la formación inicial de unos maestros que no estén llamados a converger posteriormente en su propio ámbito laboral futuro. Esto es, la formación inicial del maestro debe contemplar en sus currículos una atención especial a las competencias necesarias para conseguir un “Maestro Europeo” capaz de sentirse ciudadano de la Unión y con las destrezas para transmitir y formar a sus estudiantes en ese sentimiento de ciudadanía común.

Éste es precisamente el sentido general de ISTEPEC: contribuir y propiciar un incremento significativo de la atención al concepto de “ciudadanía europea” en la educación no universitaria, a través de la formación inicial y permanente del maestro. Para ello, se ha experimentado en el diseño, puesta en marcha y evaluación de una serie de módulos formativos de los que se ha extraído información relevante para, a continuación, estar en condiciones de realizar propuestas mucho más ambiciosas. Los resultados obtenidos han sido muy clarificadores en dos aspectos. Por un lado, el interés intrínseco de las propuestas realizadas en torno a la formación del concepto de ciudadanía común entre los futuros maestros, el estudio de lo que significa ciudadanía y ciudadanía europea (véase Rob van Otterdijk) así como los diferentes aspectos y caminos de la interacción intercultural (véase Mª Elena Gómez).

Por otro ha puesto de manifiesto cuáles son los principales aspectos positivos y escollos que se han de salvar en su posible implantación generalizada. Los aspectos educativos positivos a los que se han llegado, tanto en el desarrollo de cada uno de los módulos, como en el conjunto de la experiencia, han sido ya descritos en los diferentes capítulos de esta publicación. Por otro lado, la inferencia que surge de la reflexión conjunta de las conclusiones ha sido unánime y comprende los siguientes aspectos:

• El interés y la necesidad de profundizar en esta línea.

• La necesidad de coordinación de las instituciones que deseen unirse a estas iniciativas.

• Solucionar los problemas de la movilidad que estas propuestas implican.

• Necesidad de aumentar el número de instituciones europeas de formación de maestros (hasta llegar a generalizarlo) que se adhieran a estos planteamientos.

Quizás los resultados más significativos de esta experiencia deben provenir de una aproximación más sistémica, menos centrada en los resultados concretos de las actividades. En resumen, deberían provenir del proceso completo que ha significado el desarrollo del propio proyecto.

Un ejemplo de lo que estamos diciendo y que podría considerarse como un resultado de carácter general (y que, por tanto, podríamos definir como un “metaresultado”) es la comprobación de que existen un sinnúmero de actividades y módulos diferentes que pueden aportar aspectos significativos al objetivo común del desarrollo de la ciudadanía europea, desde diferentes aspectos y consideraciones que han sido tratados con mayor o menor detalle en esta publicación.

Pero todos ellos contribuyen de alguna forma a ese objetivo común. Su calidad puede analizarse en términos de calidad pedagógica, pero su contribución al objetivo de la ciudadanía europea no es explicable sino en el contexto general del proceso del proyecto y en unión a otras iniciativas previas, paralelas o posteriores que tienen lugar en su contexto.

Con estas conclusiones compartidas hubo que pensar en articular una propuesta que aunara sencillez y potencia para el futuro a medio plazo. Por otra parte, debíamos encontrar propuestas viables y que pudieran integrarse en el escenario de la complejidad definida, tanto por la diversidad inicial, como por el posicionamiento actual ante el tratamiento de las implicaciones de una profundización democrática (que implica alcanzar una situación más participativa y menos representativa, en los términos de la directivas sobre “Gobernanza Europea” (véase Comisión de las Comunidades Europeas : Gobernanza Europea y Un nuevo impulso para la juventud europea). En cualquier caso, la propuesta debe contemplar la creación o la puesta en marcha de un proceso de carácter más global, en cuyo seno pudieran desarrollarse las diferentes acciones, que permita esa “propiedad emergente” que, como en el caso de ISTEPEC, dan paso a la creación de un ambiente propicio, a un proceso congruente con el de la creación de esa idea de la ciudadania europea.

La solución surgió casi espontáneamente: aprovechar la programación por módulos propuesta por el EEES para organizar unos dedicados a “ciudadanía europea” en la formación inicial de los maestros. Estos módulos, que podrían incluir en su desarrollo una multitud de diferentes aspectos y puntos de vista originados en la propia diversidad cultural europea, podrían ser aquéllos que se contemplarían prioritariamente como objeto de movilidad e intercambio de alumnos. Su organización, con unos parámetros consensuados y coordinados, podría también solucionar gran parte de los problemas derivados de la movilidad (pensemos en los problemas de reconocimiento de materias o los que genera la programación multilingüe de la formación). Igualmente deberíamos pensar en superar las dificultades que representan los módulos desarrollados en lenguas minoritarias, cuyo atractivo para los estudiantes es sensiblemente menor.

Así pues, nuestra propuesta final se concreta en la solicitud de un proyecto experimental que recogiera la filosofía general de las conclusiones expuestas. Esta propuesta debería constituir un proyecto que tuviese los siguientes objetivos:

• Desarrollar y testar la puesta en marcha de módulos específicos en las instituciones participantes

• Propiciar la movilidad en torno a ellos

• Consensuar propuestas útiles para su generalización en el espacio educativo común

Definitivamente, se trata de un proyecto ambicioso, que recoge la filosofía de trabajo y los objetivos que ISTEPEC se ha marcado. Pero, sobre todo, este plan de actuación quiere avanzar en el camino que Europa reclama, con proyección de futuro y basándose en datos objetivOs ofbeãidos por ISTEPEC a lo largo de tres años de trabajo e incluyendo puntos de vista diversos sobre las cuestiones que afectan a la base educativa de una Europa común.

Referencias bibliográficas

Comisión de las Comunidades Europeas, (2001), Libro blanco de la Comisión Europea. Un nuevo impulso para la juventud europea.

Comisión de las Comunidades Europeas (2001), La Gobernanza Europea. Un libro blanco.

Gómez Parra, M.E. (2007), Cultural Distance among Speakers of the Same Language, Actas “Enseigner l’Europe”, pp. 43-54.

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